Fátima Jiménez

Fati quedó sencillamente enamorada del sonido de la flauta a sus nueve años, cuando la escuchó por primera vez en el enlace de sus tíos. Será quizá por eso, que a día de hoy se declara casada con la música y su flauta.

Tras dos años, semana sí, semana también…. “mamá, papá, ¿ya podéis comprarme una flauta?” consigue a los once años recibir su primera clase de flauta. El romance comienza precisamente de la mano de Beatriz Gutiérrez Prieto, la persona que hacía sonar la flauta aquel día… Ella fue su primera profesora. Un cariño y entrega muy especiales clase a clase, consiguen plantar en Fati una semilla de la que ha nacido una flautista enamorada de la música, y sobre todo, del poder compartirla y transmitirla con el mismo amor sincero y entrega que ella ha tenido la suerte de gozar por parte de todos y cada uno de sus profesores.

Antonio Pérez Jiménez, su siguiente profesor ¡de vida y de flauta!, Alicia Santos y Rafael Eguílaz, desveladores para ella de los secretos de la música y profesores de composición, y Niguiar Askerova, pianista acompañante, y además, verdadera acompañante, son las piezas clave que impulsan a Fati en sus años de estudios profesionales en el C. P. M. Joaquín Turina de Madrid.

En 2013 finaliza sus estudios superiores en el Conservatorio Superior de Castilla y León, tras cuatro años en los que Pablo Sagredo, pedagogo y humano ejemplar, sensibilidad y profundidad hechos sonido, consigue que crezca lo mejor de Fati. María José García, no fue en estos años solo pianista acompañante, si no inyección de música, música y música…apoyo, apoyo y apoyo.

La música es para ella, ante todo, su manera de llegar a las personas, y a sí misma.

De las clases con Christian Farroni, su profesor de postgrado en el Conservatori del Liceu (Barcelona), sale una “Fati todoterreno”, fruto de la energía, trabajo intenso, dedicación y apoyo que recibe de sus clases. Barcelona lanza a esta enamorada de la música a dos duros años en Weimar, Conservatorio Franz Lisz (Alemania), donde sus profesores Wally Hase y Kirill Mikhailov, músicos admirables, llevan a Fati a un estudio exhaustivo que corona a la flautista profesional que hoy en día es. 

Durante todos sus años de romance con la flauta, Fati “no ha querido perderse una” y agradece de corazón que su dedicación sincera le haya traído y no deje de traer un regalo tras otro a su vida: Haití, Guatemala e Israel acogen algunos de los escenarios sobre los que ha tenido la oportunidad de, sí, tocar, pero ante todo, abrazar a personas con las que ha experimentado que la música va mucho más allá del sonido.

La música es para ella, ante todo, su manera de llegar a las personas, y a sí misma. Por eso se declara adicta a aprender, a no dejar de descubrir nuevas formas para ella de hacer música, y desea desde lo más profundo de sí, que la música le acompañe hasta su último día.

Actualmente, estudia jazz con Chema Corvo, “otro” que no puede ser descrito con menos que humano excepcional, y mejor músico si cabe.

Compagina su adicción a aprender, con su trabajo como profesora (y alumna de sus alumnos) en diferentes escuelas de música de Salamanca. Además, desarrolla su actividad como flautista profesional con Nuvolution (grupo de New Age), DÚOLCINEA (dúo clásico de flauta y guitarra), orquestas profesionales como la OSCYL (Orquesta Sinfónica de Castilla y León) y la Orquesta Clásica Santa Cecilia, y con Cantania 2018.

Bye Bye Beethoven es una de sus mayores suertes actualmente, un proyecto que aúna todo lo que para Fati es la música: personas con corazones enormes… ¡y muchas ganas de hacer música y compartirla!

Campamento de música
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