campamento musical Bye Bye Beethoven

Otro mundo a unos pocos metros de distancia

¿Qué es para ti un escenario?

Unos metros de suelo un poco más elevado, sonido, personas que admiras, luces, instrumentos… ¿?

La puerta a un escenario, es sencillamente una especie de puerta de entrada a otro mundo. Un mundo que está a la vez muy lejos y muy cerca de todas las personas que ocupan los asientos del público.

Muy lejos, porque desde el escenario, parece no existir nada ni nadie más que las personas que comparten contigo ese espacio y ese momento.

Muy cerca porque, sin embargo, desde ese mundo que estás compartiendo con las personas que te acompañan ahí arriba, sin darte cuenta, estás llegando a lo más profundo del corazón de las personas que están escuchando.

Voy a contarte cómo es viajar a un escenario.

El jaleo del público mientras ocupa su asiento llena la sala, mientras tu, al otro lado, te cambias de ropa, preparas tu instrumento, deseas suerte a tus compañeros y respiras profundo porque… si, estás nervios@. Eso de salir ahí delante de toda esa gente, a todos nos da un poco de miedito. Sin embargo, ese miedo se endulza con la ilusión que te hace poder compartir al fin con tus compañer@s y con el público que escucha todo lo que tanto trabajo te ha costado conseguir. Hay mucho tiempo invertido preparando lo que hoy, solo va a durar en torno a una hora.

Llega el momento, suenan los aplausos y pones el primer pie en el escenario. Desde este preciso instante, todo transcurre de una forma muy diferente. Caminas hacia tu lugar, te preparas para empezar, y de momento, los ojos de tus compañer@s nunca habían brillado tanto ni te habían dicho tanto sin decir nada.

De repente, encontrar la mirada de tod@s y cada un@ de tus compañer@s se hace imprescindible. Necesitas conectar con ell@s y saber que “estamos preparados, ¡vamos allá!”.

Así que, en el lenguaje de este otro mundo, es la sonrisa la que da la entrada a los primeros sonidos. Hasta que todos tus compañer@s no te han devuelto esa sonrisa que dice “estoy preparado” el concierto no va a comenzar.

Ok, sonrisas recibidas… ¡acción!

Y ahora si que si, sin darte cuenta estás en otro mundo. En este mundo, viajas a recuerdos, emociones y deseos importantes para ti. Recuerdos, emociones y deseos que vienen a ti gracias a la música que está sonando. Pero espera, porque además, sin más palabras que las que la propia letra de la canción pueda contener, es inevitable que, al cruzarse tu mirada con la de l@s que te acompañan, ¡se estén diciendo tantas cosas! Esas miradas dicen “pedazo de trabajo hemos hecho juntos”, “gracias por todos los momentos compartidos”, “qué afortunad@ soy de estar aquí con vosotr@s”, “lo estamos petando”, “¡ay lo que os quiero!”…

Y entre tantas miradas, tantas sonrisas y tantas cosas dichas sin hablar…

… … … …

¡aplausos! ¡Bravo! ¡Oooooootra!, ¡ooooootra!, ¡oooootra!”

Esto es un viaje a un escenario… pero aún tengo algo que contarte, y es que, si el escenario del que estamos hablando es el de Bye Bye Beethoven, al sonido de esas miradas de las que acabo de hablarte, hay que añadir un…

“¿Quién se va a comer los guisantes que a mi no me gustan?”

“¿y qué hago yo el resto del año sin los ratos de guitarra y piscina con todos vosotros?”

“como le enseñes a alguien mi foto de recién levantad@,  te crujo”

“por favor, que este momento no se acabe…¡hasta el año que viene!…”

Campamento de música

 

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